Hace mucho que no me sentía tan vulnerable y expuesta como esa tarde.
Llegue a casa, de prisa, cuando el sol se estaba ocultando. Abrí la puerta principal y corrí escaleras arriba. Realmente el día había estado pesado y quería descansar un poco, así que recostarme un rato parecía buena idea. Entre a mi recamara, cuando ya hacia falta luz del sol, pero aun así, sin ver claramente, sentí su presencia. En ese momento me detuve en seco en el quicio de la puerta. Puse un poco mas de atención…NADA. Habrá sido mi imaginación?
En cuanto voltee sutilmente a ver la ventana y vi que estaba abierta de par en par supe que mi intuición no me engañaba…Ahí estaba y yo lo podía sentir. Se que se mantenía quieto y silencioso para tomarme por sorpresa. Pero el no sabía que yo ya había captado su sutil presencia. No lo veía, no lo escuchaba, pero estaba segura que esperaba a que yo confiadamente acabara de entrar a la recamara para arremeter con todo su poder. JA! ESO NO IBA A SUCEDER.
Era obvio que yo estaba expuesta, así que debía proceder con naturalidad… y cautela. Camine tranquila hacia la silla donde pongo mi bolsa y ahí la deje como siempre. Después fui hacia la ventana y aunque alerta, me arriesgue dando la espalda a mi agresor, y la cerré. No hubo movimiento alguno. “Desgraciado, me quieres tomar por sorpresa cuando mas vulnerable me encuentre” pensé…Ahí supe que la nuestra seria una confrontación cara a cara. La falta de luz era inminente, y aunque el tenia ventaja bajo esas circunstancias, a mi también me daba un poco de tiempo para pensar mi siguiente movimiento. Mi estrategia a seguir por el momento seria…naturalidad. Pase a lavarme los dientes, y aproveche para ponerme algo más cómodo. Definitivamente los tacones no serian de ayuda en la inminente lucha.
Salí del baño y cerré la puerta de la recamara. Solo uno de los dos saldría vivo. Había llegado el momento de prender la luz. Yo más que cualquiera de ambos la necesitaba, pero significaba por un lado exponerme totalmente al enemigo y por el otro una herramienta para mi victoria.
Me dirigí al “switch” y finalmente prendí la luz, justo cuando el último atisbo de los rayos del sol se escondía. Pensé que su ataque seria inmediato, pero no fue así…Todavía tuve unos segundos para buscar un arma que me ayudara en la lucha con la que estaba predicho que terminaría mi día. Voltee a la misma silla donde había dejado hace unos minutos mi bolsa y la encontré. Era lo suficientemente grande, pero ligera y manejable. Estaba lista.
Al levantar la mirada, y observar a mí alrededor lo percibí completo. Sabia que era un escuadrón, pero no sabia de cuantos…De primera pasada conté 16. Nunca antes habían sido 16! Algunas veces 4 0 5… pero 16?!?!?!?!?! Me pareció exagerado, pero también me imprimió la sensación de que venia decidido a acabar conmigo de una buena vez…Era el “Escuadrón Sanguinario”, primer nombre que me vino a la mente.
Debo confesar que de primer impacto me intimido, pero también sabia que no podía mostrarme débil o distraída. Mis cinco sentidos debían enfocarse en esta misión. La adrenalina sustituyo al cansancio y decidí que “quien ataca primero ataca dos veces”, así que sin misericordia me lance despiadadamente a mi batalla…No sabia cuanto duraría, pero sabia que seria larga.
Mi primer movimiento fue saltar arriba de la cama (para tener mayor visibilidad del área), y ponerme en posición de ataque con mi “arma secreta”. Justo cuando estaba lista el primero de ellos quiso atacar desde un flanco difícil pero aun perceptible. Gire sobre mi eje un cuarto de vuelta hacia mi izquierda y lance el arma…Damn! Dos problemas no contemplados, falle y el arma no tiene cualidad de boomerang, debía recuperarla. Salte abajo de la cama recogí el arma y volví a saltar nuevamente sobre la cama para tomar mi posición anterior.
Ok. Parecía que había tomado muy a la ligera mi situación. Si era vulnerable, pero aun así no me daría por vencida. En ese instante, supongo por la conmoción de mi primer ataque, los 16 habían cambiado posiciones encontrando escondites muy acertados. Para “motivarlos” lance nuevamente mi arma al aire y funciono. Nuevamente se alborotaron y salieron buscando atacar. Mala decisión…puede ubicarlos a todos.
A partir de ese momento, los siguientes 20 minutos fueron una lucha mano a mano, cara a cara de los 16 mosquitos, que como vampiros pretendían desangrarme…sanguijuelas voladoras... Lance mi arma en varias ocasiones, cuando alguno estaba fuera mi alcance. A otros, los llegue a cachetear un par de veces antes de aplastarlos contra las paredes. Salte de arriba debajo de la cama unas 50 veces. Si ubicaba a dos tenia que luchar y mantenerlos a los dos a la vista. Perderlos significaba alargar la agonía de ambas partes. Conforme los iba matando los contaba para asegurarme de que ninguno se escapara. No habría tregua. Mi noche iba a ser una noche tranquila, tenía que serlo.
Tarde mucho más de lo necesario por que la recamara tiene doble altura, lo cual les daba la oportunidad de volar fuera de mi alcance hasta el rincón más lejano. Pero como dije, mi arma, la camiseta que fortuitamente Reyna había dejado encima de la silla después de lavarla era ligera y efectiva. A esos que pretendían mantenerse vivos fuera de mi alcance se las lance haciéndolos bajar para tenerlos a un aplauso de alcance…un “aplauso mortal”.
Cuando conté 16, me sentí aliviada y a la vez exhausta. Los brincos, el coraje y toda la energía los había dejado en esa titánica guerra sangrienta. La cual era una victoria absoluta para mí.
Fui nuevamente al baño a refrescarme y secarme el sudor de la nuca…Me seque la cara y salí dispuesta a recostarme, cuando lo inesperado sucedió. Aparecieron 3 kamikases más. No los esperaba en absoluto. La camiseta ya estaba en la ropa sucia, ir a buscarla seria un suicidio, ya que les perdería el rastro. Evidentemente se habían confiado y por eso se dejaron ver tan pronto. Esos últimos tres fueron los mas difíciles de vencer. No podía perderlos de mi alcance…Corrí, salte, di patadas al aire y uno a uno los vi caer en zig-zag, a esas alturas ya no había otra opción: Tenia que acribillar al enemigo! Era obvio que ellos también estaban cansados y eso ayudo a que no levantaran el vuelo muy alto y pararan a descansar constantemente sobre las paredes. Ahí en la blancura de esas paredes que los encuartelaban encontraron su aplastado destino… Finalmente, silencio. Revise cada pulgada del cuarto, no quedo ninguno. La masacre estaba concluida. Ya no había duda…
La noche fue tranquila, pero mi sueño fue muy ligero. La paranoia de escuchar zumbidos imaginarios se quedo sustituyendo al “Escuadrón Sanguinario”. Me despertaba constantemente creyendo oírlos a mi alrededor…Todo era producto de mi imaginación…o no?
Llegue a casa, de prisa, cuando el sol se estaba ocultando. Abrí la puerta principal y corrí escaleras arriba. Realmente el día había estado pesado y quería descansar un poco, así que recostarme un rato parecía buena idea. Entre a mi recamara, cuando ya hacia falta luz del sol, pero aun así, sin ver claramente, sentí su presencia. En ese momento me detuve en seco en el quicio de la puerta. Puse un poco mas de atención…NADA. Habrá sido mi imaginación?
En cuanto voltee sutilmente a ver la ventana y vi que estaba abierta de par en par supe que mi intuición no me engañaba…Ahí estaba y yo lo podía sentir. Se que se mantenía quieto y silencioso para tomarme por sorpresa. Pero el no sabía que yo ya había captado su sutil presencia. No lo veía, no lo escuchaba, pero estaba segura que esperaba a que yo confiadamente acabara de entrar a la recamara para arremeter con todo su poder. JA! ESO NO IBA A SUCEDER.
Era obvio que yo estaba expuesta, así que debía proceder con naturalidad… y cautela. Camine tranquila hacia la silla donde pongo mi bolsa y ahí la deje como siempre. Después fui hacia la ventana y aunque alerta, me arriesgue dando la espalda a mi agresor, y la cerré. No hubo movimiento alguno. “Desgraciado, me quieres tomar por sorpresa cuando mas vulnerable me encuentre” pensé…Ahí supe que la nuestra seria una confrontación cara a cara. La falta de luz era inminente, y aunque el tenia ventaja bajo esas circunstancias, a mi también me daba un poco de tiempo para pensar mi siguiente movimiento. Mi estrategia a seguir por el momento seria…naturalidad. Pase a lavarme los dientes, y aproveche para ponerme algo más cómodo. Definitivamente los tacones no serian de ayuda en la inminente lucha.
Salí del baño y cerré la puerta de la recamara. Solo uno de los dos saldría vivo. Había llegado el momento de prender la luz. Yo más que cualquiera de ambos la necesitaba, pero significaba por un lado exponerme totalmente al enemigo y por el otro una herramienta para mi victoria.
Me dirigí al “switch” y finalmente prendí la luz, justo cuando el último atisbo de los rayos del sol se escondía. Pensé que su ataque seria inmediato, pero no fue así…Todavía tuve unos segundos para buscar un arma que me ayudara en la lucha con la que estaba predicho que terminaría mi día. Voltee a la misma silla donde había dejado hace unos minutos mi bolsa y la encontré. Era lo suficientemente grande, pero ligera y manejable. Estaba lista.
Al levantar la mirada, y observar a mí alrededor lo percibí completo. Sabia que era un escuadrón, pero no sabia de cuantos…De primera pasada conté 16. Nunca antes habían sido 16! Algunas veces 4 0 5… pero 16?!?!?!?!?! Me pareció exagerado, pero también me imprimió la sensación de que venia decidido a acabar conmigo de una buena vez…Era el “Escuadrón Sanguinario”, primer nombre que me vino a la mente.
Debo confesar que de primer impacto me intimido, pero también sabia que no podía mostrarme débil o distraída. Mis cinco sentidos debían enfocarse en esta misión. La adrenalina sustituyo al cansancio y decidí que “quien ataca primero ataca dos veces”, así que sin misericordia me lance despiadadamente a mi batalla…No sabia cuanto duraría, pero sabia que seria larga.
Mi primer movimiento fue saltar arriba de la cama (para tener mayor visibilidad del área), y ponerme en posición de ataque con mi “arma secreta”. Justo cuando estaba lista el primero de ellos quiso atacar desde un flanco difícil pero aun perceptible. Gire sobre mi eje un cuarto de vuelta hacia mi izquierda y lance el arma…Damn! Dos problemas no contemplados, falle y el arma no tiene cualidad de boomerang, debía recuperarla. Salte abajo de la cama recogí el arma y volví a saltar nuevamente sobre la cama para tomar mi posición anterior.
Ok. Parecía que había tomado muy a la ligera mi situación. Si era vulnerable, pero aun así no me daría por vencida. En ese instante, supongo por la conmoción de mi primer ataque, los 16 habían cambiado posiciones encontrando escondites muy acertados. Para “motivarlos” lance nuevamente mi arma al aire y funciono. Nuevamente se alborotaron y salieron buscando atacar. Mala decisión…puede ubicarlos a todos.
A partir de ese momento, los siguientes 20 minutos fueron una lucha mano a mano, cara a cara de los 16 mosquitos, que como vampiros pretendían desangrarme…sanguijuelas voladoras... Lance mi arma en varias ocasiones, cuando alguno estaba fuera mi alcance. A otros, los llegue a cachetear un par de veces antes de aplastarlos contra las paredes. Salte de arriba debajo de la cama unas 50 veces. Si ubicaba a dos tenia que luchar y mantenerlos a los dos a la vista. Perderlos significaba alargar la agonía de ambas partes. Conforme los iba matando los contaba para asegurarme de que ninguno se escapara. No habría tregua. Mi noche iba a ser una noche tranquila, tenía que serlo.
Tarde mucho más de lo necesario por que la recamara tiene doble altura, lo cual les daba la oportunidad de volar fuera de mi alcance hasta el rincón más lejano. Pero como dije, mi arma, la camiseta que fortuitamente Reyna había dejado encima de la silla después de lavarla era ligera y efectiva. A esos que pretendían mantenerse vivos fuera de mi alcance se las lance haciéndolos bajar para tenerlos a un aplauso de alcance…un “aplauso mortal”.
Cuando conté 16, me sentí aliviada y a la vez exhausta. Los brincos, el coraje y toda la energía los había dejado en esa titánica guerra sangrienta. La cual era una victoria absoluta para mí.
Fui nuevamente al baño a refrescarme y secarme el sudor de la nuca…Me seque la cara y salí dispuesta a recostarme, cuando lo inesperado sucedió. Aparecieron 3 kamikases más. No los esperaba en absoluto. La camiseta ya estaba en la ropa sucia, ir a buscarla seria un suicidio, ya que les perdería el rastro. Evidentemente se habían confiado y por eso se dejaron ver tan pronto. Esos últimos tres fueron los mas difíciles de vencer. No podía perderlos de mi alcance…Corrí, salte, di patadas al aire y uno a uno los vi caer en zig-zag, a esas alturas ya no había otra opción: Tenia que acribillar al enemigo! Era obvio que ellos también estaban cansados y eso ayudo a que no levantaran el vuelo muy alto y pararan a descansar constantemente sobre las paredes. Ahí en la blancura de esas paredes que los encuartelaban encontraron su aplastado destino… Finalmente, silencio. Revise cada pulgada del cuarto, no quedo ninguno. La masacre estaba concluida. Ya no había duda…
La noche fue tranquila, pero mi sueño fue muy ligero. La paranoia de escuchar zumbidos imaginarios se quedo sustituyendo al “Escuadrón Sanguinario”. Me despertaba constantemente creyendo oírlos a mi alrededor…Todo era producto de mi imaginación…o no?